16 may. 2012

Descosidos

Cuando las calles son clandestinas
y sus nombres no despiertan ausencias.
Cuando andamos por barrios perdidos,
desconocidos para este simulacro de viajero;
es cuando mi ser, despojado de título y apodo ,
se recrea y encuentra en lo cotidiano,
aquellos sentimientos primarios que me obligan
Foto: José M Sieres
cada día, a renacer para buscar tu señal,
la sonrisa que se ríe de nosotros y,
de un futuro que se ancla en el presente
con un destino que se esconde tras el butacón
de la esquina de una descuidada habitación.

Es el momento exacto
en el que debes aparecer y apareces.
Reinventándome nuevos conceptos e ideas.
Creando nuevas imágenes que derrocarán a las viejas.
Es el momento que debiste aparecer y apareciste:
Acortando los tiempos, trucando viejos años
en breves y entrañables momentos
que mis pupilas y oídos, transformarán
en sentidos de nuevas historias en los
andares de mi vida.

Todo tiene un momento para nacer y ser;
todo tienen un momento que parar y disfrutarlo en ti.
Todo se hace único y entrañable,
susurros de risas a iguales.

Por eso, cada breve momento cercano
mi alma le hizo fiesta de agosto,
alegrías y juego de infancia.
Sueños frescos de una noche de verano.

Por eso mi recuerdo sobre ella
será un delicado aroma joven.
El tacto recordable de una carta
por el que mis dedos pasaran una y otra vez
una imagen feliz de la experiencia
que a su lado viví.

Un verso, palabra o frase con suspiro
de una bonita nostalgia…

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