26 abr. 2012

Boudhanath: " El rincón oculto del alma"

Foto: José M. Siere

En muchas ocasiones, una calle no sólo es un camino urbanizado de una ciudad. Para el viajero se llega a convertir en el más rico atlas de vivencias sobre aquel lugar que se desea conocer.
En la periferia noroeste de Katmandú se encuentra  la Estupa de Boudhanath, nombrada en 1979 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sencillos y vivos colores impregnando oraciones al viento sujetas en artesanos cordeles nos recuerdan que todos somos engranajes de un mismo alma. Bajo el Mantra " Om mani padme hum" nos enseñaron que todo es relativo, que las cosas sólo tienen la importancia que les queremos otorgar. Libera tu mente, no estas allí para recordar quién eres o en quién te has convertido. Aprendimos que el tiempo es sólo cuestión de un caprichoso reloj y, que si existe, es solo para recordarnos constantemente que tenemos algo que hacer más tarde.
Ahora no hay prisas, hemos guardado nuestro tiempo en las mochilas que cargamos a las espaldas...
Nuestra mochila con encuentros
"Om mani padme hum..." aprende sus palabras, sigue una y otra vez  su melodia, cubriendo a la mística plaza central mientras caminas y te dejas llevar por los caminos de su "Mandala"...
Niños  con uniformes de colegio  juegan inocentemente a tu alrededor, mayores con presentes tradiciones  rotan los molinillos que renovarán su fé...Todo queda envuelto bajo un manto de calma, de aire clandestinamente puro que  se cuela por los poros de cada uno de nuestros sentidos.
Caminamos luego por las calles que rodearon a la misticidad y nos encontramos de cara con aquel extraño personaje  de corta estatura y arropado con sus atuendos y murmullos de oración que me hacen confirmar que, aquí..." todo esta bien", que cada uno somos lo que debemos buscar, sin importar como realizar los pasos de su encuentro.

Una mochila en su rincón


Aquella mañana y tarde, los rojos colores de un perseguido Tibet en Nepal me hicieron valorar como simple ser, el alto precio que algunos tuvieron que pagar al tener que exiliar su alma  de aquel lugar al que aún esperan volver para recuperar su corazón.

"Om Mani Padme Hum... " Cada sílaba un Mantra,una purificación del alma,una nueva sabiduria...

23 abr. 2012

"Una historia de cuento jamás contada..."


Capítulo 3º

"Un encuentro inesperado"

          Cuando abrió los ojos Aurora, se encontraba sentada en aquel trono de madera que había visto antes de caer en redondo, al suelo. A su izquierda, se encontraba el joven Robin Jú , esbozando una tímida sonrisa tras ver que su princesa despertaba, a su derecha, revoloteando, Leo. Pero ahora ya no había nadie más, frente a ella se encontraba una especie de llano  con señales de haber sido avasallado, un rato antes, por cientos de personajes  extraños.
Luego miró a todo su alrededor, diminutos cristales de colores rodeaban la entrada y el techo de aquella especie de cueva.
- ¿Cómo se encuentra majestad?-preguntaba el joven Robin Jú.
- Supongo que bien- dentro de lo bien que podía estar en esta historia pensaba.- ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Quiénes eran y dónde se han metido todos aquellos personajes que  he visto hace un rato?-.
- Ya se fueron mi princesa-  susurró Leo con voz baja en el oído de nuestra amiga.
- Dadas las circunstancias y el delicado momento que atravesamos, hemos considerado que lo más oportuno era ir poniéndola al día con mas tranquilidad  y sin bullicio alguno.
-Si su majestad me lo permite, sería conveniente si como bien dice, se encuentra mejor, se levantara de donde está y diéramos un paseo por todas las tierras que componen su reino, a ver si le vuelve la memoria reconociéndolos.-Solicitó  el joven Robin Jú.
Así que sin más se levantó y poniéndose en compañía de sus dos mejores aliados del momento, se dispuso a seguir los caminos que ambos le iban a mostrar.
No pasaron unos pocos de metros cuando de nuevo sonaron  aquellas florecillas con forma de trompetas y se abrió ante ella un tímido camino hacia el que los custodiaban unas especie de hojas con distintas formas en sus puntas  y con diferentes colores.
- Decidme, ¿A dónde nos lleva este camino y que son estas plantas que nos rodean?-
- Siguiendo este camino llegaremos hasta donde se cobijan y preparan una de las tribus que más fieles son a su majestad, las “Hadas”... Respecto a las plantas que le rodean son Ornianas, son únicas en este territorio, tienen la cualidad de ir alegrando al viajero que se dirige a visitar a nuestras amigas.
Si se fija bien, todas parecen ser diferentes en la punta. El motivo es el siguiente, según el color de la punta, esta emitirá una nota musical y su forma indica la duración de su nota- Explicaba un orgulloso Leo, mitad gran guerrero del aire, mitad compositor  de las mejores melodías de todo el reino.
Así que Aurora no pudo controlar su curiosidad y  comenzó a pasar los dedos sin control alguno, mientras andaba.
Aquello…sonaba fatal. Notas sin sentido, conjunciones melódicas afortunadamente desconocidas hasta entonces:
- ¡ Pin,pin,pin,Pen,Pan,pannnn,Penn,Pinnnnnnnnnn!-
- ¿Le importaría a la princesa dejar de tocar las plantas? Si continua no podremos oír si nos llega algún animal salvaje para atacarnos - le engañó nuestra mosca favorita ya mareada y conmocionada con tan destructivo ruido…
De pronto Tanto Robin Jú  como Leo se detuvieron, Aurora, que caminaba cabizbaja sospechando que lo que Leo le había dicho sólo era una excusa para que no tocara más, miró hacia el frente tras tropezarse con el talón de nuestro amigo guerrero y…allí estaban…



Delante de ella, se abría un pequeño lago, y justo tras él, una pequeña catarata de la que caía una especie de agua color oro. Alrededor del agua, se encontraban cientos de hadas situadas en perfecta formación militar en fila de a uno, las cuales, cuando otra que debía ser el hada jefe, les hacía una señal de paso ,se dedicaban a planear sobre las rocas salpicadas del fino polvo de agua seca,  y rozando sus alas sobre las robustas piedras, quedaban  impregnadas de aquella especie de arenilla mágica.
- ¿Qué están haciendo?-
- Están recargando sus alas mi princesa-dijo Leo.- Cada día vienen volando varios batallones de hadas para recargar sus alas de polvo cantoniano. Es un polvo que  suelen utilizar, entre otras cosas, para camuflar a nuestros pueblos de los ataques de los Akuers a la vez que sirve de base irritante en sus cuerpos.-terminó de explicarle Leo.-
- ¿No le parecen realmente bellas y mágicas alteza? –preguntaba un admirado y contemplativo Robin Jú- Cómo algo tan coqueto y con tan delicada  hermosura, posee un espíritu tan sacrificado a su lealtad?-
- ¿Y quiénes son esos Akuers?- preguntaba algo intrigada Aurora.
De pronto, un fuerte estruendo se oyó en lo alto de la cascada, comenzaron a caer violentas piedras y el suelo comenzó a temblar cada vez con mas fuerza…Un  intolerable silbido agudo se apoderó de la calma.
- ¡Rápido majestad, no hay tiempo que perder!-El joven Robin Jú sujetó del brazo derecho a su princesa y llevándola tras un grueso tronco de árbol inclinado en el suelo apoyado sobre una enorme roca, hizo que ésta se agachara mientras que semiarrodillado desenfundó velozmente una flecha de su cajetín y extendiendo el cordel de su arco, se posicionó en formación de defensa ante cualquier ataque que se pudiera presentar contra su alteza.
- Majestad, ya tiene su respuesta…estos son los Akuers, sus enemigos más destructores y el principal problema que se le presenta si salimos de esta…-
Aurora podía ver entre el viejo tronco y la roca, como aquel ejército de valientes hadas intentaban frenar aquel traidor ataque con los medios que aún le quedaban... Algunas ,se dirigían hacia la zona alta de la catarata hacia un destino incierto, otras, caían aturdidas en el esfuerzo sobre el lago o terreno... Como podían intentaban cubrir componiendo una fina sábana de luz  con su polvo mágico  aquel territorio, pero les estaba resultando imposible…
Aurora se había encontrado de pronto inmersa en un mortífero ataque de los que, ahora supo, atentaban contra ella y su reino…
Mientras, el joven Robin Jú permanecía inmóvil, concentrado con su mirada puesta sobre aquella punta de flecha de trébol de tres hojas atento a cualquier movimiento…

22 abr. 2012

PRAGA: Un paseo junto al Moldava


Sentado frente a un piano de cola, nos recibe, en nuestra primera noche, el viejo pianista del hall del hotel, notas de acompañamiento que hacen más melódico el ajetreo de la zona principal.


Tras un viaje algo accidentado y sin apenas haber descansado, afrontamos con ilusión  nuestras primeras horas nocturnas sobre la vieja ciudad de Praga.
Supongo que  es el destino caprichoso el que en este caso, nos hizo de guía y aseguró que nuestro primer viaje juntos, tuviese todos los alicientes que ha de tener para ser recordado.
Frente al hotel Pyramida, a unos  metros, se encuentra la parada de tranvías. Sabemos cuales son los que llegan, pero poco hacia donde van. Nos importa poco, no conocemos nada, no conocemos a nadie, así que…¿ Por qué no simplemente montarnos   y llegar a donde lleguen los demás? Siempre se ha dicho que en lugares que no conozcas, vayas allá donde va la gente de allí, y eso hicimos.
Poco a poco, parada a parada, van entrando gente en el viejo tranvía que se va dirigiendo con paso lento y seguro al centro. Recuerdo como, siguiendo al tumulto, subimos y bajamos en varias ocasiones recorriendo sus calles en las horas en el que la vista  tiene poco que ver y los sentidos mucho que vivir…Jóvenes  tontean con jóvenes, risas e inocencias de las edades tempranas florecen entre semialumbradas plazas y jardines…
Con la luz del día, Praga viste su verano con  sus rojos en los tejados y mil y un color que prenden  en sus descascarilladas y longevas fachadas. Es hora de  acudir al corazón de la historia, de visitar el centro  y origen de su pasado, recorrer sus arterias y formar parte de sus ritmos de vida.

En  Staré Mêsto (Ciudad Vieja); sentiremos los latidos de una bella ciudad ajusticiada tan injustamente, en  nuestro ya pasado sXX, a través de sus dos guerras mundiales y de su indulgente dictadura nazi. Pero ya todo quedó atrás, porque el ser humano  quiere recordar su pasado, pero más vivir su presente. En las terrazas de los bares que rodean el viejo reloj astronómico, la brisa trajo en sus últimos tiempos, apartados recuerdos de una alejada Unión Soviética, de la suave caricia de una Revolución de Terciopelo y de un magullado Muro de Berlín, cuyo llamamiento al cambio, se refleja en los grafitis con la imagen de un indomable John Lennon ,convertido en toda una expiración  para los que desearon su libertad.



Es la historia de viejos reyes e imperios los que descansan  en sus adoquinados suelos, Antiguas Iglesias como la de Týn, orientan su centro, estrechos callejones como el “Callejón  del Oro” bañan nuestra literatura bajo la mano de un  joven Franz  Kafka.

Foto: José M Sieres
Pasea por la pequeña plaza de Malá Strana, recorre sus calles, visita el viejo cementerio judío para conocer su historia, detente ante el camino empedrado del Puente de Carlos  saltando al siempre vigía del río Moldava, cuyos pintores dan constante vida junto a las treinta esculturas que te acompañan en su despedida de la pequeña ciudad, su Torreón de la pólvora, paso obligado para el enamorado príncipe…Todo su día es majestuoso y toda su noche bohemia.




En la terraza del hotel, ya tarde , aprendimos que un whisky con cocacola tiene la medida de medio dedal y que un whisky doble es simplemente un dedal…Y es que aprender, sumergirnos y contagiarnos de la cultura de otros, nos hace crecer como seres humanos. Al fondo ,volvemos a oír a nuestro viejo amigo pianista,,,


13 abr. 2012

"Una historia de cuento jamás contada..."

Capítulo 2º

"La entrada secreta"

Durante un par de segundos, a lo sumo tres, todo lo que rodeaba a Aurora se volvió negro ,luego, abrió los ojos con ligeros parpadeos…
-¡ Ahhhhhhhh!,¡Ahhhhhhhh!-.
Delante de ella, apoyada en el extremo de su nariz, se encontraba aquel moscardón, responsable directo, del batacazo padre que se había dado contra el suelo…
- No vayas a empezar de nuevo niña, ¿ Se puede saber que bicho te ha picado?¿ por qué estas tan rara  - ¿Yo rara…rara yo?. ¡Ahhhhhhhhh!- El colmo de los colmos…Una mosca cegatona ,que se  instala en mi habitación , que seguramente me haya hecho una llave de karate mental  para dejarme indefensa ante ella ,y que ahora me manda callar  mientras me mira con gafotas desafiantes desde la punta de mi nariz, me pregunta que¿ qué bicho me ha picado a mí…?-Ahora te vas a enterar…-
Aurora, aguantó durante unos segundo el cosquilleo que le producían las alas del moscardón sobre los orificios nasales y cuando vio el momento oportuno…
- ¡Achiiiiiiiiiiiiissssss!¡Achiiiiiiiiiiís!.-
Del primer estornudo, la mosca salió despedida, girando sobre si misma una y otra vez  por lo menos un metro. Del segundo estornudo, la remató con la onda expansiva, acabando estrellada contra la pared en la que se apoyaba la cómoda y sobre la que una vez más ,tuvo  el placer de conocer de boca…
- Ahora ya estamos a la misma altura mosca tonta. Ahora dime quien eres y sobre todo, por qué yo puedo hablar y oír a un bicho ten feo como tú…
- Tranqui, tranqui…en primer lugar, no soy una mosca tonta, soy  Leo, Capitán del decimocuarto escuadrón volador del E.A..I .I ( Ejército Aéreo de Insectos Intrépidos). En segundo lugar…
- ¡Umm!.Perdona antes de que sigas…Leo.-Le interrumpió Aurora.- Puedes dejar de hablarme mirando al espejo? Je, je, je.-
Leo, la mosca cegatona, se volvió hacia ella sonrojado y malhumorado a su vez.
- Y en segundo lugar, tú y yo nos conocemos de toda la vida, hemos compartido miles ,¡qué digo miles…!¡Millones de  aventuras! .
-Eso es absurdo-replicó Aurora con gesto incrédulo.
-Si claro, como el hablar con una simple mosca como yo ¿Verdad?...¡Anda, que se nos hace tarde y nos están esperando todos en palacio, salgamos ya de aquí.
- No seas más ridículo, ¿ a dónde voy a ir en pijama y con mis padres  tras esa puerta?.
- ¿En pijama?¿ Tú estas segura de lo que dices?- Leo no alcanzaba a entender como su amiga de toda la vida podía estar diciendo tantas tonterías en tan poco tiempo…-te espero al otro lado de la puerta-Se puso en vuelo y atravesó de un lado a otro la habitación a través de la cerradura ,no sin antes  darse sus dos o tres toquecitos de tanteo con el embellecedor…
Aurora se miró al espejo ahora sin Leo. No daba crédito a lo que veía una malla en tonos pasteles, envuelta en una especie y as su vez dibujada armadura plateada se ajustaba a su cuerpo y aunque era fina como una hoja de papel y ligera como una pluma ,pudo comprobar su dureza tras golpearse por si misma con los nudillos.
Nada tenía sentido , pero ya no quería tampoco entender nada, abrió la puerta de su habitación…-¿ Dónde estaba el resto de la casa?-Un estrecho camino partía desde su puerta y se perdía en un infinito horizonte arbolado y rodeado de verdes hiervas con cien mil y una flores de distintos colores y tamaños…
¡ Pata   Pummm!...
-¡Ufff, madre mía!-Exclamó Leo al verla caer nuevamente de espalda boquiabierta…-Y esta vez  el golpetazo que se ha dado ha sido más sonoro. ¡Claro!, como se la ha pegado con la armadura…Pues estamos apañados…-Se resignaba Leo…
Aurora volvió a levantarse y decidió que por el momento, lo mejor era no plantearse más las cosas y seguir al que parecía ser, desde hace mucho tiempo, uno de sus compañeros de aventuras.
Mientras andaba por aquel sendero, no pudo evitar ir pasando las palmas de sus manos sobre las hojas y flores que rodeaban el trecho. Las notaba frescas, suaves y cuyos colores no tenían nada que envidiar a los del arcoíris más completo del mundo mundial, desprendiendo a su vez,suaves aromas con recuerdo a mazapanes y dulces horneados… De pronto, Leo se paró frente a  lo que parecía ser una especie de panel de grandes hiedras. Aurora, se quedó quieta tras él. Primero, una suave brisa le rozó las pestañas, luego, dos flores con formas de campanillas, situadas cada una a ambos lados del camino y pegadas a las hojas, agacharon su tallo y comenzaron a sonar como minúsculas trompetas a la entrada de un castillo medieval…Tras un silbante ruido, las plantas fueron separándose dando paso a un impresionante espectáculo. Tras las ramas, se abría lo que parecía ser una especie de palacio, incrustado en una enorme cueva, con adornos de lo que se adivinaba, eran piedras preciosas, formadas con partículas de sal solidificadas, y las cuales desprendían distintos colores brillantes según les diese la luz colada discretamente, entre los pequeños orificios de las paredes de piedra de la gruta.
Bajo todo este  lujo de la naturaleza… un trono vacío, al que rodeaban cientos de seres de aspecto diverso y  a cuyo crédito  a penas daban los ojos de Aurora: hombres que no alcanzaban el medio metro pero de corazones valientes, a la derecha de estos, gigantes de cuatro dedos en cada mano ,a unos metros, un grupo de hadas cotillean sobre unos jóvenes vestidos como el cuento de Peter Pan y armados con arcos fabricados en huesos de mamut y flechas con puntas de tréboles secos de tres hojas ,por lo que decidió llamarlos Robín Jús y así, varios grupos selectos más que esperaba ir descubriendo.
Fue precisamente, un joven Robín Jú el que al verla  llegar gritó:
-¡Mirad! ¡Ya ha llegado!¡Ya está con nosotros!¡Recibamos con todos los honores a nuestra majestad!-
- ¡Larga vida alteza!¡ Que la diosa Boreal brille sobre su inteligencia y nos guíe a la victoria!.
Podréis imaginaros lo siguiente:
-¡Pata Pummmm!.

11 abr. 2012

Un tesoro sin piratas

" Una habitación no puede ser el muro infranqueable de una persona..."
Así pensaba Carlos a la edad de doce años, mientras  ponía en marcha las promesas creadas para cada uno de sus futuros proyectos.
No tenía un bolígrafo, ni un cuaderno donde apuntar y clasificar todas aquellas  propuestas que se le ocurrían, pero no le hacían falta...El día se componía de veinticuatro horas,de las cuales conservaba dieciséis para especular y jugar con su imaginación.
Algunas mañanas, tras el desayuno, era el inventor que daba con  fórmulas milagrosas mezcladas en  sus tubos de ensayos, y las cuales tenía que mantener a salvo de aquellos que lo buscaban para arrebatárselas.Por las tardes, el gran piloto de rallies que más de una vez a lo Ben Hur, se había llevado por delante a algún compañero de sala o enfermera del pasillo....Y por la noche, se convertía en aquel torpe pero distraido personaje ,que intercambiaba sus mil y un disfraces con el afán de agradar al "SUPER", y detener a los bellacos que habían secuestrado al Doctor Bacterio.
Un cuento algo distinto a los que le había contado  cuando más chico su abuelo...Una historia cargada de capítulos  de una realidad ficticia, surrealista en algunas ocasiones para un niño de tan corta edad...Cuatro horteras paredes picadas unas veces verdes, otras veces  blancas, no podían ser las fronteras de sus juegos.
- " Una habitación no puede ser el muro infranqueable de una persona...". -
 Imaginó mil veces lo que haría tal como saliera de allí, y se prometió que por ninguna circunstancia que se le cruzase en su vida, iba a torcer aquellos pactos que se hizo frente al reflejo de su imagen en el cristal que, a su vez, le mostraba la otra realidad.
Una vez más, pasaron los meses y una vez afuera, transcurrieron los años...Carlos creció y con él maduraron sus recuerdos y sus personajes de cuento y aquello,sin duda alguna fue lo más maravilloso que le ocurriera, pues creyó encontrar con relativa rapidez el cofre de los tesoros que, desde muy niño,los piratas de parche en el ojo y patas de palo le habían intentado esconder sin éxito...






6 abr. 2012

¡Una historia de cuento jamás contada...!

Capítulo 1º

"Escucha que te diga, que te vas a quedar hasta muerta..."

Otro día feo...Aurora balanceándose de rodillas sobre su cama,deslizaba sus dedos por el cristal de la ventana mientras veía caer la lluvia. Así llevaba dos días sin que las nubes dieran, ni tan si quiera, una opción a rendir cuentas al sol.
Miró el reloj pensando que sus padres debían estar terminando de preparar la cena, así que se puso las zapatillas y acudió a la cocina para ayudarles a colocar el mantel en la mesa, las servilletas y cubiertos. Esta era su parte favorita del cotidiano ritual. En el cajón guardaba todo un arsenal de tenedores, cuchillos y cucharas con  sus personajes favoritos de dibujos animados, y los seleccionaba según las circunstancias propicias que ella observaba oportunas.
Por ejemplo,esta noche de lluvia, pensaba que  si ponía los cubiertos con el extremo de color plata y rosa, le daría un poco de más colorido y alegría el cielo oscuro de nubes grises.
Los tres se sentaron en la mesa, su madre sirvió de primer plato una ensalada  mientras su padre llenaba los vasos con agua.
- Dime Aurora, ¿cómo has pasado el día hoy?-.
-Nada del otro mundo papá, aquí metida en la casa. Mamá no me deja salir con  este día...-.
-Sabes que no puedes hacerlo, la hierba está toda mojada, el suelo enfangado y  para qué hablar ya de los chaparrones que caen una y otra vez-dijo su madre.
- Lo sé mamá, pero pensar que tengo unos días de vacaciones para esto, hace que a una se le caiga el alma...-
-¡Je,je,je..!.¿El alma...?¿De dónde has sacado tú esa expresión siendo tan chica...? ¡Je,je,je...!-Reían los padres.-
-Si,si...ustedes reíros, pero otro día más perdida en mi corta e intensa vida...Y para colmo, ahora este moscardón que lleva media hora dando vueltas  por la mesa y tropezándose con todo lo que hay  por encima, parece ser que le ha gustado el aliño de mi ensalada...
-¡Je,je,je!-Rieron nuevamente.
Tras recoger  la cena , Aurora  pensó que lo más inteligente era acostarse y así, acabar rápidamente con ese día de tormentas y truenos; se dirigió a su habitación, llena de  peluches, envuelta en paredes pintadas en tonos pasteles, bajó la persiana para no seguir viendo el agua caer-¡Ummm...!-se lo pensó otra vez y la subió...
Aquel moscardón que le había dado la cena decidió hacer también presencia ahora en su cuarto, Aurora se mordía los labios, se apretaba los dientes, agitaba los brazos para que se fuera de la habitación, quizá para desahogarse de la rabia de todo el día...
-¡Uffffff!, ¿Otra vez tú maldita mosca tonta?-.refunfuñaba sin sentido.-¿ Es que piensas también darme la noche?-.
En uno de sus aspavientos, el aire que soltaba las palmas de sus manos hizo llevar al moscardón directamente a estamparse con el cristal de la ventana, cayendo en picado y torpemente entre la almohada y edredón de Aurora...
- ¡Si claro! Ya lo que faltaba. Comerte mi ensalada y echarte a dormir en mi cama..Pues de eso nada...-
Aurora, separó la almohada y comenzó a sacudir de manera brusca el filo superior de la sábana cuando...
-¡Ey,ey,ey!¡Paraaaa,que me vas a matar niñaaaa!.¿ Te has vuelto loca Aurora?.
Aurora se quedó petrificada,¿ de dónde había salido ese minúsculo y ultrasónico grito ?. -Aquí solo está la mosca...-pensó...Mientras se acercaba a mirarla dudosamente sorprendida a la vez que aquella caricatura de platilo volante, agitaba de un lado hacia otro y chocando con sus propias alas ,la cabeza.
- ¿ Es que has terminado de perder la poca chaveta que te quedaba? Pues ya era lo que nos faltaba a todos- Remató aquel pequeño insectillo aturdido y medio cegato.
Aurora dio un brinco hacia atrás, tropezó con un pequeño tiovivo de plástico que tenia en la alfombrilla  de su cuarto y cayó de espaldas sin parar de repetirse:
- ¡Este bicho habla!.- Más aturdida...-este bicho habla...- Y de forma más histérica...-¡Este bicho sabe mi nombreeeee...!


3 abr. 2012

Despertar en la vieja Medina ( Chefchaouen)

Como la vieja máquina en la que, tras depositar un duro , rodaba escalonadamente por un  camino laberíntico de palillos de madera hasta caer en el cajón, así paseábamos por las calles de la vieja Medina de Chaouen.
Foto: José M.Sieres
La mañana amaneció con el azúl intenso que la luz hace escapar de los tintes del muro de la vieja azotea. Las calles que rodean el Riad, permanecen aún desiertas, haciendo que transite por ellas el eco de los sonidos que se causaron en otros barrios mas alejados. Los campesinos queman rastrojos en los prados situados en nuestro horizonte y tímidamente el humo despojado  envuelve,  tiñendo de tráslucido, la luz del sol.
Abajo de la estancia, en la mesa, nuestro  nuevo amigo nos ha preparado un tibio desayuno para arrancar la mañana : bollos de pan, tostadas, algunos dulces, café o té y zumo recién exprimido de naranja.
Mientras tanto ,él, da los últimos tirones  de ajuste a los uniformes de colegio de sus dos niños pequeños para que vayan a clase impecables.
La actividad ha comenzado en la vieja ciudad, el tendero abrió su comercio, el comercial sus tiendas y el artesano sus locales de zapatillas, lámparas y mantas.
Como gatos, estos dos simulacros de Tintín, doblan cada esquina atraidos por la curiosidad de la sorpresa...
Foto: José M.Sieres

Alguien decoró con aromas de especias la singular pared, alguién interrumpió el estrecho camino de un callejón con  sillas de sacos bañado de tintes naturales vendidos a granel.










El sol nos busca con mayor intensidad, pero el frescor de las encaladas casas  nos hacen burlar la temperatura, cuatro jóvenes felinos se despojan de sus artesanales gorros para indicarnos la dirección del riachuelo...
En el momento que nos indican el riachuelo...(Foto: José M.Sieres)


El murmullo del agua deslizándose sobre los cantos rodados, nos hace ver que vamos en la dirección correcta. Es la entrada o salida de la ciudad al campo, del diminuto ajetreo a la sosegada paz.
El pastor dirige el rebaños a los pastos por la vieja carretera que dirige a la mezquita situado a mitad de camino, los jóvenes  sumergen latas de refresco bajo el agua descendente  de lo alto de la montaña para vender a los turistas, y sus madres y abuelas acuden al lavadero  que se encuentra en la parte inferior del riachuelo para dejar impolutos los ropajes que llevará luego toda su familia...
Fotos:José M.Sieres

Así empieza una mañana en Chefchauoen...