13 oct. 2011

El jóven y la ballena


CÁPITULO 1

El partido de fútbol...

No hace muchos años, en un pueblecito pesquero del norte de África, vivía un joven llamado Jamil. Este, con catorcece años era el mayor de sus tres hermanos, le seguiría Hasan con diez  y finalmente la pequeña de la familia Farida con tres.
Jamil iba por las mañanas al colegio y por las tardes ayudaba a su padre a trenzar las redes de pesca para que no se enredaran al día siguiente.
Luego , si había un ratito, quedaba con sus amigos Târeq y Shakîr y jugaban  con un viejo balón de fútbol  en una la vieja plaza donde cualquier lata de refresco y una fuente de agua les hacía de portería.
Una tarde noche, mientras jugaban, la pelota quedó embarcada en un patio y mientras Shakîr escalaba  el muro de la casa donde había caído Târeq le propuso a Jamil que le ayudase ralizar la mejor idéa que se le había ocurrido jamás de los jamases.
- Escucha Jamil.-.Dijo Târeq.-Ahora que no tenemos pegado a Shakîr me gustaría proponerte algo. Pero debes mantenerlo en secreto y prometerme que me ayudarás.
- ¡Uy,uy,uy...! Miedo me das Târek. Que tú y yo ya nos conocemos...-.
- Bueno , tú escuchame y verás como no te arrepentirás...
-¿ Conoces a Râteb?.
- ¿ El viejo que vigila los botes que fondean en la orilla por las noches?. Si claro, de chico alquilaba a mi familia  de vez en cuando una barquita para pescar al caer el sol.¿Por...?-
- Mira hacia la playa, ¿ Qué ves?.
- Pues arena y agua.-
No, Jamil, digo si pierdes la mirada al horizonte...Un nuevo país, una aventura hacia la nueva vida...¿ Qué me dirías si te cuento que tengo preparado un plan para que tú, yo y Shakîr salgamos de este viejo pueblucho y lleguemós a la otra orilla...?.
- Te diría que estás como una cabra, que no tienes idéa de lo que me estás diciendo. ¿ Qué iba a hacer yo  por aquellos mundos?.¡ Anda!, déjate de pajaritos y calla que ya vuelve Shâkir y como te oiga y se lo diga a vuestro padre vas a llegar a la otra orilla pero catapultados del zapatillazo que te va a dar en culo...
Tras pasar un rato más jugando, se despidieron en la esquina que dividía  sus caminos hasta la mañana siguiente. Durante la cena,el padre de Jamil, hablaba de  lo dura que se estaba poniendo la pesca en la zona y la humedad que comenzaba a hacer por las madrugadas en el mar, pero Jamil apenas lo estaba oyendo, no se quitaba de la cabeza la disparatada idea de Târeq y sus peligrosos impulsos...
(Seguirá...)

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