13 abr. 2012

"Una historia de cuento jamás contada..."

Capítulo 2º

"La entrada secreta"

Durante un par de segundos, a lo sumo tres, todo lo que rodeaba a Aurora se volvió negro ,luego, abrió los ojos con ligeros parpadeos…
-¡ Ahhhhhhhh!,¡Ahhhhhhhh!-.
Delante de ella, apoyada en el extremo de su nariz, se encontraba aquel moscardón, responsable directo, del batacazo padre que se había dado contra el suelo…
- No vayas a empezar de nuevo niña, ¿ Se puede saber que bicho te ha picado?¿ por qué estas tan rara  - ¿Yo rara…rara yo?. ¡Ahhhhhhhhh!- El colmo de los colmos…Una mosca cegatona ,que se  instala en mi habitación , que seguramente me haya hecho una llave de karate mental  para dejarme indefensa ante ella ,y que ahora me manda callar  mientras me mira con gafotas desafiantes desde la punta de mi nariz, me pregunta que¿ qué bicho me ha picado a mí…?-Ahora te vas a enterar…-
Aurora, aguantó durante unos segundo el cosquilleo que le producían las alas del moscardón sobre los orificios nasales y cuando vio el momento oportuno…
- ¡Achiiiiiiiiiiiiissssss!¡Achiiiiiiiiiiís!.-
Del primer estornudo, la mosca salió despedida, girando sobre si misma una y otra vez  por lo menos un metro. Del segundo estornudo, la remató con la onda expansiva, acabando estrellada contra la pared en la que se apoyaba la cómoda y sobre la que una vez más ,tuvo  el placer de conocer de boca…
- Ahora ya estamos a la misma altura mosca tonta. Ahora dime quien eres y sobre todo, por qué yo puedo hablar y oír a un bicho ten feo como tú…
- Tranqui, tranqui…en primer lugar, no soy una mosca tonta, soy  Leo, Capitán del decimocuarto escuadrón volador del E.A..I .I ( Ejército Aéreo de Insectos Intrépidos). En segundo lugar…
- ¡Umm!.Perdona antes de que sigas…Leo.-Le interrumpió Aurora.- Puedes dejar de hablarme mirando al espejo? Je, je, je.-
Leo, la mosca cegatona, se volvió hacia ella sonrojado y malhumorado a su vez.
- Y en segundo lugar, tú y yo nos conocemos de toda la vida, hemos compartido miles ,¡qué digo miles…!¡Millones de  aventuras! .
-Eso es absurdo-replicó Aurora con gesto incrédulo.
-Si claro, como el hablar con una simple mosca como yo ¿Verdad?...¡Anda, que se nos hace tarde y nos están esperando todos en palacio, salgamos ya de aquí.
- No seas más ridículo, ¿ a dónde voy a ir en pijama y con mis padres  tras esa puerta?.
- ¿En pijama?¿ Tú estas segura de lo que dices?- Leo no alcanzaba a entender como su amiga de toda la vida podía estar diciendo tantas tonterías en tan poco tiempo…-te espero al otro lado de la puerta-Se puso en vuelo y atravesó de un lado a otro la habitación a través de la cerradura ,no sin antes  darse sus dos o tres toquecitos de tanteo con el embellecedor…
Aurora se miró al espejo ahora sin Leo. No daba crédito a lo que veía una malla en tonos pasteles, envuelta en una especie y as su vez dibujada armadura plateada se ajustaba a su cuerpo y aunque era fina como una hoja de papel y ligera como una pluma ,pudo comprobar su dureza tras golpearse por si misma con los nudillos.
Nada tenía sentido , pero ya no quería tampoco entender nada, abrió la puerta de su habitación…-¿ Dónde estaba el resto de la casa?-Un estrecho camino partía desde su puerta y se perdía en un infinito horizonte arbolado y rodeado de verdes hiervas con cien mil y una flores de distintos colores y tamaños…
¡ Pata   Pummm!...
-¡Ufff, madre mía!-Exclamó Leo al verla caer nuevamente de espalda boquiabierta…-Y esta vez  el golpetazo que se ha dado ha sido más sonoro. ¡Claro!, como se la ha pegado con la armadura…Pues estamos apañados…-Se resignaba Leo…
Aurora volvió a levantarse y decidió que por el momento, lo mejor era no plantearse más las cosas y seguir al que parecía ser, desde hace mucho tiempo, uno de sus compañeros de aventuras.
Mientras andaba por aquel sendero, no pudo evitar ir pasando las palmas de sus manos sobre las hojas y flores que rodeaban el trecho. Las notaba frescas, suaves y cuyos colores no tenían nada que envidiar a los del arcoíris más completo del mundo mundial, desprendiendo a su vez,suaves aromas con recuerdo a mazapanes y dulces horneados… De pronto, Leo se paró frente a  lo que parecía ser una especie de panel de grandes hiedras. Aurora, se quedó quieta tras él. Primero, una suave brisa le rozó las pestañas, luego, dos flores con formas de campanillas, situadas cada una a ambos lados del camino y pegadas a las hojas, agacharon su tallo y comenzaron a sonar como minúsculas trompetas a la entrada de un castillo medieval…Tras un silbante ruido, las plantas fueron separándose dando paso a un impresionante espectáculo. Tras las ramas, se abría lo que parecía ser una especie de palacio, incrustado en una enorme cueva, con adornos de lo que se adivinaba, eran piedras preciosas, formadas con partículas de sal solidificadas, y las cuales desprendían distintos colores brillantes según les diese la luz colada discretamente, entre los pequeños orificios de las paredes de piedra de la gruta.
Bajo todo este  lujo de la naturaleza… un trono vacío, al que rodeaban cientos de seres de aspecto diverso y  a cuyo crédito  a penas daban los ojos de Aurora: hombres que no alcanzaban el medio metro pero de corazones valientes, a la derecha de estos, gigantes de cuatro dedos en cada mano ,a unos metros, un grupo de hadas cotillean sobre unos jóvenes vestidos como el cuento de Peter Pan y armados con arcos fabricados en huesos de mamut y flechas con puntas de tréboles secos de tres hojas ,por lo que decidió llamarlos Robín Jús y así, varios grupos selectos más que esperaba ir descubriendo.
Fue precisamente, un joven Robín Jú el que al verla  llegar gritó:
-¡Mirad! ¡Ya ha llegado!¡Ya está con nosotros!¡Recibamos con todos los honores a nuestra majestad!-
- ¡Larga vida alteza!¡ Que la diosa Boreal brille sobre su inteligencia y nos guíe a la victoria!.
Podréis imaginaros lo siguiente:
-¡Pata Pummmm!.

1 comentario:

  1. Cuidado con los Robin Jus que los carga el diablo, jaja. Esto se pone cada vez más interesante!!!

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