13 dic. 2011

Una historia más entre dos...

Aquella tarde Matías se tuvo que quedar hasta tarde en la oficina, su jefe le había encargado terminar unos proyectos con la típica frase :
-" Los quiero para ayer..."-´.
No hubiese sucedido nada si no fuera porque aquel día, seguramente iba a ser  el último en el que vería a la que hasta entonces era su amor platónico, aquella muchacha que trabajaba  en esa pequeña tienda donde una mañana entró para buscar algún  detalle de aniversario para la mujer del jefe.
Este,  llevaba más de veinte años casado y su pereza en el amor era tan notable  que simplemente  mandaba a cualquiera de sus empleados a  buscar los más sugerentes  y originales regalos con los que sorprender a su mujer cada año y luego por supuesto llevarse los premios de aquellas caricias con las que ella le recompensaba por la fascinante imaginación y preocupación  que mostraba a la hora de preocuparse de encontrar  justamente lo adecuado para tal fecha tan señalada...
Así que  Matías esa mañana cruzó a la acera situada frente a su oficina, su jefe le había interrumpido su desayuno, así que como inocente venganza había decidido no preocuparse mucho del encargo y decidió  recorrer la callejuela larga que vió momentos antes desde el ventanal de la cafetería de la empresa, tardar un par de horas para perderse y disimular y presentarse con algo lo suficientemente raro como para dejar sin habla a la otra desconocida...( lo cual no significaría que fueses un detalle  precioso).
Foto: José M.Sieres
Andó varios metros hasta que justo entre una oficina de correos y la pastelería del barrio, observó tras un estrecho y reluciente cristal, los mil y un objetos amontonados en un más que cuestionable orden...Allí se encontraba una vieja noria con un diminuto muñeco de papanoel sujetando una botella de cocacola diminuta, una montaña de barro pintada con bolitas de nieve y trineos con niños de colores estruendosos y más estruendosos mofletes pintados, una bola del mundo que al abrirla era un servidor de whiski y entre todo esto...Una lámpara de lava...Sin duda había dado con el sitio  que buscaba...
Entró en la tiendecita  de color crema, sonó la típica campanilla que tiene que sonar en toda tiendecita envejecida colocada sobre el marco de la misma  y a lo largo de su infinito y estrecho pasillo fue esquivando batallones de soldaditos de plomo, cochecitos de cuerda y pinturas metalizadas y tras ser atropellado por el trenecito de las 11:45 situado entre sus piernas  esquivó la esquina  de columna redondeada que daba paso a un nuevo pasillo y dió con ella...
Ana, se llamaba aquella muchacha que  se había vuelto hacia él tras el jaleo que había montado en tan solo unos pocos segundos...
- ¡ Ey,ey! Cuidado hombre que me va a destrozar la tienda...-
-Yo estoy bien gracias...-Le respondió nuestro amigo.
-Bueno, usted tenga un poco de cuidado y ya está...que una pierna se puede reparar más facilmente que estos objetos...
Matías hizo una rápida inspección ocular a todo aquello porque no entendía qué podría tener tanto valor allí...
-Perdone, buscaba algo...-recalcó ella.
-Pues la verdad es que sí, pero no sé exactamente el qué. Verás, vengo a comprar algo para la mujer de otro. Algo que sea realmente diferente al resto y que parezca que su marido se lo regala con todo el amor del mundo...
Por un momento Ana se quedó...luego, su sonrisa fue...Y finalmente sus gestos sacudiendo cabeza y aspeando brazos ya...
Sí ,Matías también se quedó tras ver aquella exhibición gestual de Ana igual que ella y lo malo que en ese momento , en esa risa interior que sentía desde lo mas interior del mundo, sus ojos sintieron que se había había enamorado...
Ella le dijo...-Pues mire, lo siento, aquí no tenemos ese tipo de ridiculeces, pero seguro que si sigue calle abajo encontrará lo que busca, si gira a la derecha según  termina  por aquí  hay una joyería de pedruscos impresionantes y frente una relojería de  otras marcas de precios innombrables...
-Mire...
-Matías, me llamo Matias...
Muy bien...esto es una tienda de antigüedades, un almacén de recuerdos y precisamente lo que usted busca aquí no lo va a encontrar...
Ana lo que no sabía en ese momento es que no sólo vendía recuerdos ,sino que en ese momento también le había vendido un joven sueño a Matías...

(To be continueeeeee,prontito....)

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