29 nov. 2011

Siempre estaré en deuda por lo recibido...

Surge de la noche calmada,
del resto del tiempo
en el que tu imágen
se une a mis recuerdos.
Nace de la necesidad
de ocupar los espacios
de mi presente y futuro
recurriendo a tu pasado.

Es un homenaje a tu piel,
a tu rostro, a tus ojos...
A todo lo que vieron en su camino.
Es un canto a tus manos,
que fueron capaces de sostener el tiempo
para que las huellas desprendidas
pasaran a ser de arena seca y sólida
una vez que bajaron las mareas.

¿ Recuerdas de niño...?
De jóven, cuando la miraste
y con los ojos le prometías
ser su cómplice más allá de lo eterno.
Cuando hablabas de picarescas:
"...A tres gordas con raciones y cervezas..."
¿ recuerdas...?

Entonces llegaron los hechos.
Las historias en tonos grises.
Entonces llegaron sus palabras
que pasaron a ser tuyas
y a maravillosa anécdota
recontada en mis oídos:
-"...A cuánto está la boda...? Tome y déjese de estraperlos..."
¿recuerdas...?

Y pasaron las nubes,
los días lluviosos, los de sol,
las espumas de las orillas,
los amaneceres y atardeceres de cambio.

Todo pasó en tanto tiempo
y en tan poco te conozco,
que cada instante de tu memoria,
cada palabra,frase e imágen
que me describes y cuentas,
forman el equilibrio de mis andares,
la arena sólida del ahora sí mi camino.

Forman mis manos y clavan mis ojos
en nuevas miradas como en tu ayer.
Por que mi historia es aprendida de la tuya
y mi vida iniciada en algún punto
de tus viejas promesas.

Hoy piensas que ya tus brazos
terminaron su trabajo;
que estos años se transformaron
en polvo tan fino
que se escurre por los dedos.
Y no viste,que bajo tus palmas,
ya se hallan otras
encargadas de vigilar
que cada momento
vivido junto a tí,
no caiga al suelo.

Para que mañana y
otra tarde o noche cualquiera,
durante  una cena,
nos recite aquella estrofa
de tu pequeño y dedicado poema
a tu ahora ya amor eterno...





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